Cómo cuidar la piel del frío

La piel es el mayor órgano del cuerpo.  Tanto las épocas de calor como el frío del invierno hacen que la piel pierda parte de su escudo protector, por eso es tan importante mimarla. Factores como el viento, la humedad o el frío de la época invernal hacen que la piel se deshidrate,  pierda elasticidad, o se sensibilice provocando irritaciones cutáneas como eccemas, dermatitis atópica, rosácea, etc…

¿Qué debemos hacer para proteger nuestra piel?

Según los expertos es necesario ayudar a nuestra piel a conservar esa protección natural que evite la pérdida de agua de la misma y que nos va a ayudar a evitar esos síntomas incómodos de tirantez, pérdida de luminosidad, enrojecimiento.

Por tanto el principal paso para mantener la piel sana frente al frío es una buena hidratación.

Limpiar la piel mañana y noche va a ayudarnos a eliminar sustancias tóxicas provenientes tanto de la polución como del maquillaje. Hay por tanto que aplicar un buen producto limpiador del rostro. Leches desmaquillantes o geles con agua son eficaces para retirar la suciedad. Aplicar un tónico posterior con acción calmante y tonificante dejará la piel preparada para nuestro tratamiento hidratante. Por la mañana utilizaremos una buena crema hidratante que nos aporte agua, o lípidos, si tenemos la piel seca. Es recomendable que tenga factor de protección, mínimo SPF30  y tratamiento antipolución. Por la noche es recomendable utilizar una crema regenerante y reparadora ya que es la etapa del día en la que se activa la renovación celular.

Cuidar la piel del frío…y de los cambios de temperatura

No hay que olvidar que debemos cuidar nuestro entorno para evitar que esos cambios de temperatura provoquen vasodilatación, en caso del calor, o vasoconstricción de los capilares de la piel si el ambiente es muy frío. En ambos casos se altera la permeabilidad capilar y aparecen síntomas visibles en la piel como la cuperosis o las arañas vasculares. Para estas patologías contamos en la farmacia con productos específicos .

Una temperatura adecuada en casa que no sobrepase los 22º C, aumentar la humedad ambiental con humidificadores, no ducharse con agua muy caliente ya que altera el manto lipídico de la piel o aportar un extra de hidratación mediante mascarillas o serums son pequeños gestos que van a mejorar el bienestar de la piel.

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